Opinión Pública y Pobreza
Eduardo Amadeo
En el marco de los espacios de reflexión que el Observatorio Social convoca frecuentemente, destacó el “clima” de rechazo a la política social en general y a los planes sociales particularmente que se percibe en la actualidad. Esto incluso se derrama a los beneficiarios de los programas sociales, los cuales caen debajo de categorías estigmatizantes. Esto parece estar empezando a formar parte de algunos conceptos básicos de la sociedad argentina.
Una encuesta acerca de la construcción del discurso de los candidatos llevada a cabo durante las últimas elecciones arrojó los siguientes datos:
• ¿Está usted de acuerdo con que hay que reprimir a los piqueteros aunque haya heridos? 72% de acuerdo. Pobres, ricos y medianos.
. ¿Está usted de acuerdo con que no hay que aumentar los montos destinados a los programas sociales? 82% de acuerdo
Fueron los dos temas que alcanzaron mayor consenso. Existe una asociación ya estructurada entre asistencia social, clientelismo y financiamiento espurio de la política. Si se intenta buscar pruebas seriamente, esto es muy difícil de probar, si bien ya forma parte del imaginario de los argentinos.
Hay también una serie de muletillas, afirmadas por amplios sectores de la sociedad sin sustento estadístico ni profesional:
- no llega ni el 10%
- hay demasiados programas sociales
- los desocupados son vagos
- criminalización de los menores
- identificación entre culpable, pobre y vago. (No merecen formar parte del nosotros)
Esto trae consecuencias sobre el contrato social, desaparece la categoría del “nosotros” y la renuencia de la gente a ser parte del sistema de transferencias.
Todo este panorama constituye un problema estructural muy grande para la política social sumado al grave problema de exclusión que presenta la Argentina.
Frente a este diagnóstico Eduardo Amadeo propone implementar un sistema estable de transferencias, expandir la participación del gasto social en el PBI, etc.
Pero son estos consensos de la opinión pública los que obstaculizan e incluso llegan a impedir la discusión acerca de estos temas.
Este imaginario social que se ha construido respecto a que los excluidos no son merecedores de porque forman parte de un mundo perverso en el que se mezcla el clientelismo, financiamiento de la política, vagancia y uso inapropiado de los recursos sociales, nos pone un techo muy bajo para la posibilidad las políticas sociales contra la exclusión.
Alberto Quevedo
Señaló el modo en que los medios de comunicación tratan algunos temas, cómo los hacen ingresar a la agenda pública la agenda social, la agenda de los gobiernos, los temas políticos, los temas como el de pobreza, los temas de inclusión social, del gasto social, etc.
El tema de instalación de temas se plantea en torno a dos categorías: visibilidad/invisibilidad. Siempre que un tema en la agenda mediática se hace visible, se instala, hay algunos otros temas que quedan obturados, y ese es un modo de funcionamiento de los medios, que no solamente atañe a la pobreza, sino el modo en el cual los medios seleccionan de un repertorio de cuestiones sociales, políticas, económicas algunas de esas y las ponen en primer plano y luego dejan otras ocultas.
Los medios de comunicación tienen una lógica propia de funcionamiento, que no tiene nada que ver con los intereses ni de la política ni de los actores sociales, ni de los debates públicos, etc. Lo que define que una problemática social sea prensable o no prensable es casi siempre una perspectiva comercial. Desde el 2000 al 2002 la pobreza tuvo amplio espacio en los medios por la posibilidad de espectacularización a través de los números arrojados y el impacto que genera sobre la Opinión Pública. En segundo lugar, el tema de la pobreza interesaba en los programas llamados de “investigación periodística” en cuanto contribuían a la construcción de casos, por ejemplo el de los niños desnutridos de Tucumán.
Las cifras y la construcción de casos fueron las formas en que los medios de comunicación plantearon el tema de la pobreza. Volviendo al tema de la visibilidad/invisibilidad, este particular planteo dejó fuera de consideración, temas tales como: causas de la pobreza, deterioro social (solo interesa el extremo y no el proceso por el que se llega a el), por último, las cifras del crecimiento económico dejan afuera temáticas tales como concentración de la riqueza y redistribución.
Por último, Quevedo destacó que el tema de gasto social ha logrado ingresar a la agenda pública, si bien es improbable que logre ser planteado bajo la categoría de inversión o derecho. Mezclados junto al gasto social surgen planteos en torno al “gasto inútil” y el clientelismo político.
Se percibe una clara dificultad en los gobiernos para instalar estos temas desde la perspectiva de la inversión o de los derechos sociales.
Artemio López
Coincidiendo con lo expuesto por Alberto Quevedo, remarcó la dificultad para plantear en los medios temas tales como distribución del ingreso, estructura de los sectores dominantes, mecanismos de apropiación, etc.
Si bien descubre cierta banalización de la pobreza en los medios de comunicación, rescata el puntapié que dicha aparición da a la discusión pública en torno a estos temas.
Habló de una situación paradojal entre los medios y la pobreza, ya que la mayor parte de información va dirigida a los mismos pobres.
Es muy difícil encarar una reflexión en torno al fenómeno del empobrecimiento en la Argentina sin desembocar en la comunicación espectacular que se da hoy en día en torno a las cifras que señalan la cantidad de personas que entran y salen de dicha situación.
El gran desafío es romper con el planteo “matemático” de la pobreza, donde ser pobre implica únicamente no tener determinados ingresos mensuales e ir a un discurso que tenga más que ver sobre las condiciones de producción de ese mecanismo de empobrecimiento, cómo circula, como funciona y cómo se profundiza o no en la coyuntura actual. Por el momento estos trabajos no tienen buena recepción en los medios.
El segundo gran desafío es quebrar la banalización del discurso sobre clientelismo político, porque más allá de que existen fenómenos de construcción de clientela, la asociación de estructuras de gestión de gasto social y de políticas sociales necesariamente con la construcción de clientela política me parece que también es parte de un discurso que está vinculado a un discurso de poder, un discurso sectorial, un discurso corporativo que hay que desarticular.
Si bien simulan ser dos cuestiones disociadas, están conectadas y deben ser resueltas de forma articulada, generando un discurso que hable sobre las condiciones de producción de
la pobreza pero que al mismo tiempo sea capaz de desarrollar y proponer como necesarias políticas sociales más allá del discurso garantizado de la construcción de clientela.
Heriberto Muraro
Primero: la pobreza no es un acontecimiento, luego si no es un acontecimiento tiene poco espacio dentro de los medios. Como no es un acontecimiento, se vuelve parte de la meteorología social.
En Estados Unidos, se ha calificado el tema de la pobreza como un tema no noticiable. La manifestación de la pobreza es normalmente en los medios, a través de lo que se llama “crisis simbólicas”, hay un hecho dramático en algún momento con un par de niños que se mueren en la calle durante el invierno, los periodistas lo rescatan, lo ponen de moda, eso es tema durante 15 días. Lo que tiene más prensa es la inflación, después la desocupación y por último la pobreza.
Dado que va a haber un incremento inflacionario en la Argentina, el tema de la pobreza quedará nuevamente relegado.
Otro dato sorprendente es que recién en el año 1995 aparece el rubro pobreza en las encuestas.
Señaló también la ambigüedad e hipocresía con que se tratan estos temas y las dificultades que ello conlleva. Por ejemplo, la actitud de la sociedad argentina frente al FMI, las encuestas reflejan que lo odia pero apoyan la decisión de firmar acuerdos con dicho organismo.
Comentarios de la Mesa
- Intentar ver cuáles son las condiciones en las cuales una sociedad genera dicha opinión.
- Constante asociación entre pobreza y desempleo. Han corrido ríos de tinta para demostrar que la pobreza es un problema de empleo más que de desempleo.
- Hipocresía de la clase media en torno a la pobreza. La gran conversación es con los sectores más bajos. Hay una gran red social de información
- Sustrato filosófico: Esto no se arregla en los términos de vida nuestros. Si no se parte de este supuesto, no es posible encontrar una salida. Por ejemplo, entregar más eficazmente los planes sociales, porque los beneficiarios de los mismos son más que aliados, críticos.
- Hay que descubrir las complicidades que existen en la construcción del discurso.
- Necesidad de generar un circuito de comunicación permanente. Una vez lanzada la polémica, tener la capacidad para cerrar el contenido.
- Los medios de comunicación tienen una problemática propia que hay que comprender. Hay que comprender los códigos, la forma de trabajo.
- Se necesita por lo tanto comprender cual es el mensaje o el hecho que lo hace o lo convierte en acontecimiento para los medios de comunicación.
- Una propuesta sería: definir muy bien los temas, las soluciones que los distintos sectores pueden dar a esta problemática social.
- Desde el punto de vista de la comunicación crear el interés en los periodistas. Es más, creo que proactivamente se podría crear una corriente de nuevos periodistas especializados en esta temática a partir de organizaciones que se preocupen por tener una política de comunicación sistemática con estos medios.
- Los medios son “co-producidos” por la sociedad.
- Agenda paralela: lugar donde discurre la gente que está al lado de los grandes medios.
- Comunicar desde lo ficcional, desde las oportunidades que brinda el espectáculo
Artemio López
La frustración que hoy en día se vive en el ámbito de las políticas sociales se debe en gran medida a los intentos de reemplazar los efectos de una política económica por políticas sociales. Es necesario por ello, volver a situar a las políticas sociales en el sitio que les es propio. Nadie puede hacer política social para 14 millones de pobres. Se necesita desarrollar una redefinición del objetivo de las políticas sociales en la Argentina.
Heriberto Muraro
Subrayó la irrenunciable necesidad de la voluntad política.
Llamó la atención respecto al hecho de que los actores sociales que intentan comunicar, lo hacen a través de conceptos, mientras el público entiende a través de historias, relatos.
Alberto Quevedo
En los últimos 20 años ha cambiado mucho el periodismo, desde su espectacularización hasta la profesión misma. El periodista actual tiene como características, el hecho de ser multimediático y generalista.
Frente a este diagnóstico, habría que intentar cierta formación de los periodistas, proveerles más datos, mayor información.
Eduardo Amadeo
Es cierto que los problemas son económicos, sin embargo, la batalla también es necesario darla desde lo social. La dificultad que hay de hacerlo desde la mirada de lo social, por esta banalización constante de los conceptos se hace muy cuesta arriba.

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